Txispeleta

Nombre del grupo

Txispeleta Eskaut Taldea

Dirección

Jon XXIII enparantza - Mungia (48100)

Parroquia
/ Colegio

Parroquia San Pedro

E - Mail
/ Página Web

Año de Fundación

1978

Colores de la pañoleta

azul con borde blanco
Transcurría el año 1978-1979 en el tranquilo pueblo de Mungia (Bizkaia). Su párroco, Juanjo Lejarazu, tenía la ilusión y esperanza de que allí, en aquel pequeño pueblo, sus habitantes más jóvenes tuviesen la oportunidad de tener una educación basada en el juego, la fe y el amor a la naturaleza que tenían a su alrededor. Aquello se hizo realidad antes de lo esperado. Un grupo de la parroquia le ayudo a poner aquel bonito proyecto en marcha. Era un grupo de jóvenes con esas inquietudes que él buscaba y juntos empezaron aquel proyecto con las ganas y la alegría que todo aquello merecía. Claro que tuvieron miedos, pero, ¿quién no los hubiese tenido en su lugar? Aunque la ilusión que estaban depositando en ello valía la pena todo el esfuerzo que sabían que iban a tener que realizar. Pronto lograron hacer un grupito majo de chavales, de diversas edades lo cual sabían que iba a ser difícil de llevar. Entonces, viendo las inquietudes que tenían como grupo, decidieron entrar a formar parte de Euskalerriko Eskautak Bizkaia.

Hicieron un buen trabajo, fueron consiguiendo que, aquellos niños se fueran haciendo mayores y que lo que en el grupo habían aprendido les ayudase en su vida cotidiana. Muchos de ellos pasaron a ser monitores. Monitores con las ganas e ilusiones que aquellos primeros monitores habían puesto en el proyecto renovadas.

Los años iban pasando y aunque era un grupo fuerte, estas se iban apagando poco a poco. Cada vez se iba haciendo más difícil, que cuando aquellos chavales acabasen su proceso, se quedasen en el grupo como monitores. Hace unos pocos años entró un grupo de jóvenes con muchísimas ganas, mucha ilusión y nuevas ideas. Estuvieron un par de años en el grupo, pero por diversas causas dejaron el grupo. Fue entonces cuando se planteó el cerrar el grupo, acabar con todos esos años de esfuerzo, trabajo e ilusión que aquel grupo de chavales junto con Juanjo habían comenzado años atrás. Acabar con los juegos, la educación, las vivencias que un montoncito de chavales estaban viviendo en aquellos días, que sin comerlo ni beberlo, se iban a quedar sin ese espacio donde cada uno era cada uno, donde se tienen las mismas inquietudes que los demás, o que esas inquietudes no son reprochadas ni rechazadas por ser "raras". Pero aunque la sociedad piense que no, aún quedan chavales comprometidos.

Cuando todo parecía irse al carajo, un pequeño grupito de jóvenes, cada uno venido de diferentes ámbitos, se animó a entrar en el equipo. Se animó con todas las consecuencias, sabiendo que había que volver a reflotar el barco que había empezado a zozobrar. Llegaron con ilusión, ganas y con ideas nuevas y vivas. Llegaron con la mentalidad de trabajar por y para los chavales. El trabajo fue duro y lo sigue siendo. Tuvieron que aprender que era aquello de ser monitor de golpe, sin relevos, sin tiempo, con la ayuda que los dos monitores que se habían quedado podían dar, y que no fue poco. Al año siguiente parecía que volvía el problema, los dos únicos monitores antiguos dejaban el grupo. Pero esas metas con las que habían llegado no se habían alcanzado y había que ir a por ellas.

Hoy somos ocho monitores. Hoy somos 38 chavales. Hoy contamos con la ayuda de los padres. Hoy somos un grupo. Beti prest!