El Grupo Scout Gundemaro lleva veinte años
haciendo escultismo en Marcilla, un pueblo de
unos dos mil quinientos habitantes situado en
la ribera de Navarra.
A pesar de no fundarse dentro de un colegio
o parroquia las relaciones que el grupo establece
tanto con estos como con todas las asociaciones
de la localidad son muy buenas, ya que se basan
principalmente en la colaboración, de
tal manera que Gundemaro participa muy activamente
en la vida social del pueblo.
Todo empezó con la inquietud de un joven
agustino, con ganas de trabajar con los niños
y jóvenes de Marcilla. Este fraile era
otro que nuestro querido "papi" Blas
(¿Alguna vez imaginaste que hoy estuviéramos
celebrando el 20º aniversario?)
El fue el que reunió a unos cuantos jóvenes
de postconfirmación para comenzar la
aventura. Han pasado dos décadas de aquello
y de los que estuvieron en las primeras actividades
solo uno sigue en el grupo. Por aquel entonces
era pre-ranger y hoy es un Veterano monitor.
Tampoco
Blas sigue en el grupo; hoy está en Roma,
en aquellas lejanas tierras, cumpliendo su misión
de párroco. A pesar de la distancia,
todos los años cuando viene de vacaciones,
se anuda la pañoleta y viene dos o tres
días al campamento de verano.
Probablemente,
como todos los grupos, hemos pasado épocas
buenas y otras no tanto. Hace tres años,
el grupo estuvo a punto de desaparecer, pero
gracias a la paciencia y trabajo de aquel
grupo de monitores, vamos saliendo adelante,
siempre recordando aquello de que "el
scout sonríe ante las dificultades".
Si hay algo que identifica a Gundemaro, es
que somos el único grupo de la zona,
estando el más cercano a treinta kilómetros
y el resto a sesenta kilómetros aproximadamente.
Otra característica importante puede
ser la heterogeneidad de sus monitores, ya
que podemos encontrar monitores de dieciocho,
veinticinco, treinta... hasta de cuarenta
años; siendo la duración media
de dedicación al grupo de seis a siete
años.
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